Tanto cuanto vivimos

No quiero recordar ni conocerme. // Estamos de más si miramos qué somos. // Ignorar que vivimos / llena bastante la vida. // Tanto cuanto vivimos, vive la hora / en que vivimos, / igualmente muerta / cuando pasa con nosotros, que pasamos con ella. // Si saberlo no sirve de saberlo / (pues sin el poder, ¿qué vale el conocimiento?), / mejor vida es la vida / que dura sin medirse.

 

Si recuerdo  quien fui


Si recuerdo quién fui, otro me veo, / en el pasado, presente del recuerdo. // Quién fui es alguien que amo / aunque solamente en sueños. // Y la saudade que me aflige la mente / no es de mí ni del pasado visto, / sino de quien habito / por detrás de los ojos ciegos. // Nada, sino el instante, me conoce. // Mi misma memoria es nada, y siento / que quién soy y los que fui / son sueños diferentes.

Me complace


Me complace mi ría / donde muere el Oria. // Me complace la emoción / que emana de mí a su orilla. // Me complace en mareas bajas / la gravera que emerge, / huella difusa del pasado lejano. // Cuando mis vivencias reposan en ella / soy un sueño acuático, / una extraña emoción, / alma embrujada por los cantos de ballenas, / nómada en busca de náufragos. // Como si de oculta sabiduría se tratara / los esotéricos remeros / elevan ecos de antaño. // La neblina me envuelve / en onírica quietud del agua, / crepúsculos idos convergen en mi memoria.

En busca del fuego


Partieron en busca del fuego / a tierras lejanas / los que carecían de ello. // Lo mismo hicieron / los que no tenían metal / y también aquellos a los que les / faltaba el trigo. // Otros por falta de agua / y todo lo necesario para subsistir. // Y alguien debió de salir en busca / del amor. // Y es que aún no era sabido / que el amor es algo que se halla / sin buscar.

Quién es peregrino


Quién es peregrino / sino aquel en cuya mente indaga, / cada movimiento básico en la vida, / es el agua que mana de sus fuentes. // Podemos pensar en lo que amamos, / pero nunca en el amor, / el amor no tiene motivo alguno, / es su propia eternidad. // Loco caminante que persigues / lo que sin percatarte posees, / vete a casa, a esa casa / de tu interior, / que todos los caminos no son sino / para regresar a casa.

MARRUZ OLAK HIRIAN / Braman las fábricas en la ciudad.


Un último beso, / braman las fábricas en la ciudad. // ¡Qué noche más larga! … sin poder conciliar el sueño. // Mientras la vida transcurre a ráfagas en tu interior. // Alma de hierro, piel tersa, / ¿Habrás olvidado ya aquello que te apenó? … // Sueños de antaño, hoy humo oscuro / dignidad perforada por flechas de fuego. // Supiste ver una nueva ventana / en la dificultad, / en las paredes de tu corazón levantadas por la sumisión… // Tubos, reivindicaciones, máquinas, estruendo, / nuevos brotes en los tilos, / en un digno adiós. // Latidos de hierro en cuyo eco / tu pueblo ha dejado la historia tambaleando. / Recuerdos de encuentros dolorosos. /Braman las fábricas en la ciudad / en un digno adiós / recuerdos en viejos teatros, / braman las fábricas en la ciudad / en un digno adiós.

ZUHAITZEN DENBORA / El tiempo de los árboles


En ti albergas el tiempo de los árboles / después de amarnos. / Dormida en la cama / sólo los parpados te cubren. // No sigas al miedo, / no digas siempre, no digas nunca, / deja libre al mundo / hacer el camino. // En ti albergas el tiempo de los árboles / después de amarnos. // El agua del placer te envuelve / como la lágrima el ojo. // No sigas al miedo, / no digas siempre, / no digas nunca, / deja libre al mundo / hacer el camino. // En ti albergas el tiempo de los árboles / después de amarnos.


 

 

IRAIL TRISTEA / Septiembre triste


Septiembre triste en las calles del pueblo, / una bruma de frustración / envuelve los postes, / el mar ha dejado las tostas en llanto, / turbios los ojos en tierra. // Viejos marineros en blanco y negro / que partieron y vuelven, agrupados / al amparo de la ría, / no decae la esperanza. // Verterán las fuerzas / en la eterna superficie de las aguas / con el propósito de vencer al tiempo / dominando el mar. // Ya vuelven, ya nos vamos / demolidos en las pupilas del atardecer / diluidos en el misterio hilado / por las lamias en la rueca del salitre.

BASARTE HONETAN / En esta floresta


En las altas ramas de árboles frondosos / el viento rumorea frío y alto, / en esta floresta, en este sonido me pierdo / y solitario medito. // Así en el mundo, por encima de lo que siento, / un viento hace la vida, y la deja, y la toma, / y nada tiene sentido -ni el alma con que pienso solitario…-

 

DAMUA/ Arrepentimiento
Déjame  arrancar / Las espinas / Que escupí en tu boca. // Déjame limpiar / Tu frente / Tu cabeza mal amada. // Déjame moldear tus labios / Para dibujar una sonrisa / En esa cara blanca y afilada. // ¡Qué absurdo! / Te dan una vida / Y solo dos balas: / Una para equivocarte / Y otra para intentarlo otra vez. // Déjame volver a tu casa. // En esta habitación / Te recuerdo / Como incógnita / Y amarte / Como un deber. // Déjame pues, volver a tu casa. // A ese lugar secreto / Donde acabar viviendo. // El espino / El rizo de las olas / Que se rompen a mis pies. / ¡Es hora ya de terminar esta historia! / Quiero irme / De estas extrañas tierras / Hasta esa casa / Y llamar / Llamarte / Quizás gritar / Que hoy voy desarmado. // ¡Déjame entrar a tu casa!